Reseña de Conclave (2024) - Fontecine

Si bien Chile aún es un país católico, estamos en la época de mayor crisis de fe de la historia moderna. Para algunos de nosotros un suceso como la elección de un nuevo Papa no parece tan importante, ¡pero para otros vale la vida y la muerte! En “Conclave” entramos a este círculo de cardenales que matarían por la religión católica y su poder, en un thriller intenso, bien dirigido y excepcionalmente atrapante.
“Conclave” juega con elementos cinematográficos, estructurales y narrativos característicos de los thrillers políticos, y es que, a pesar de no ser explícitamente sobre diplomáticos, la lucha interna de los personajes entre su obsesión por el poder y la profundidad de su fe hace que la cinta sea tensa, inteligente y oscura como algunos de los mejores thrillers políticos del siglo XX. Esta remembranza estructural es potenciada por un replanteamiento de los cánones narrativos y temáticos de las películas sobre la Iglesia Católica, en una historia con reflexiones directas, expuestas a través de diálogos y metáforas ingeniosas, sobre cómo los dogmas de la religión se adaptan o deben adaptarse en estos tiempos respecto al rol de la mujer en la sociedad, la tolerancia frente a otras ideologías y la poca confianza en las instituciones eclesiásticas. Esto hace que la cinta sea, además de intrigante en su misterio, dinámica, interesante y llamativa para el público actual.
La buena dirección de Edward Berger, centrada especialmente en la inmensidad de los espacios del Vaticano, la pequeñez (física y moral) de los cardenales y las miradas (reflejos de humanidad y perversión) de los personajes, junto al guion inteligente y sutil de Peter Straughan y las grandes actuaciones de Ralph Fiennes e Isabella Rossellini (muy serios candidatos para la temporada de premios), hacen que “Conclave” te haga sentir pequeño y mudo ante la perversión de los cardenales y el sigiloso y enigmático caos de los misterios presentados. Las grandes revelaciones son enormes y las confesiones menores también pesan, en un tenso juego de gato y ratón en el que no hay roedores, sólo felinos que se cazan entre ellos. Felinos con sotana que hablan latín.
“Conclave” es una de las mejores películas del año, y es que estos gatos religiosos y soplones sostienen un thriller que no te despega del asiento. Con “Conclave” te sorprendes, te emocionas y hasta te ríes. Podrían tacharla de tradicional en su estructura, pero ¿qué importa que no sea novedosa en su molde si la historia te atrapa igual? Por mi parte, ojalá Ralph Fiennes gane el Oscar; ya le toca jsksks. ¡Muy recomendable!




