Reseña de Flow (2024) - Fontecine

Sin ninguna línea de diálogo, “Flow” desarrolla una historia simple y tierna en un mundo hermoso, colorido y que, tal como lo percibe el gatito protagonista, se siente inmenso y peligroso, pero al mismo tiempo esperanzador y lleno de bondad.
La animación es grandiosa, aunque no de una manera convencional. El estilo utilizado, que a simple vista parece mezclar la finura y los colores de una pintura con la artística simpleza de los gráficos de una PlayStation (jskksks), dota al mundo de “Flow” de una belleza extraordinaria, que potencia la atmósfera que crea y los personajes que habitan los entornos.
La película cuenta una historia no muy compleja sobre la soledad, la confianza y el compañerismo, pero este relato es presentado magistralmente. Sus protagonistas, siendo todos animales que no hablan, desenvuelven sus emociones, deseos y matices con una simpleza ligada con sus instintos naturales, lo que hace que su desarrollo se sienta fluido, tierno y muy emotivo para los espectadores. ¡Los personajes son adorables! Al no ser humanos, estos no presentan perversiones más allá de su salvajismo instintivo, por lo que los momentos de unión y compañerismo son genuinos, enternecedores y reflejan el corazón inmenso que tiene la película.
En el mundo peligroso en el que vivimos, donde confiar en otras personas sin conocerlas se vuelve cada vez más difícil, la historia que presenta “Flow” sobre superar nuestros miedos a lo desconocido y la bondad escondida en nuestra naturaleza animal cae de pie. Es una cinta simple, pero con un corazón gigante, un extraordinario uso del lenguaje cinematográfico y una ejecución muy emotiva, conmovedora y llena de encanto. ¡Hermosa película!




