Reseña de A Real Pain (2024) - Fontecine

Jesse Eisenberg representa emotivamente en “A Real Pain” temas más complejos de lo que parecen. La cinta no se trata estrictamente sobre el dolor y la brutalidad del Holocausto, sino de cómo la aflicción y violencia producida por el genocidio repercuten en cómo valoramos actualmente la historia (universal y familiar), junto a nuestras propias inseguridades y dolores.
El guion de Eisenberg es lo mejor de la película, sostenido por las grandes actuaciones de sus dos protagonistas. Con sutileza y honestidad en los momentos dramáticos, la película desarrolla la relación entre estos dos primos con una naturalidad tierna y triste. David (Jesse Eisenberg) odia, ama y sufre por Benji (interpretado por un extraordinario y humanamente adolorido Kieran Culkin), presentándonos una relación donde la envidia, la empatía, la tristeza, la rabia y el cariño más genuino se reflejan en las inseguridades y emociones de David, tan puras y humanas como la timidez y el síndrome del impostor, y los dolores de Benji, tan genuinos y comprensibles como la aflicción por la pérdida de un ser querido y la sensación de inutilidad tras haber “desperdiciado tu vida”. Los dolores de Benji son planteados a través de la perspectiva de David, y desde un enfoque muy trivial en nuestra conciencia pero pocas veces comentado y exteriorizado: “este dolor no es tan grave como otros”. Esa lucha interna entre el amor que David siente por su primo y la incomprensión hacia su dolor lo hacen sentir horrible y cruel, al igual que Benji cree que su desconsuelo “no es para tanto en comparación con otros” (ahí, el escenario del Tour en Polonia ligado con el Holocausto, y la inevitable comparación con las atrocidades ocurridas, se vuelve crucial), lo que también le hace sentir peor y más deprimido. Presentar esta perspectiva compleja y muy propia de la enrevesada ética humana, que juega y ahorca a nuestra propia autoestima, en una película como “A Real Pain”, discreta, graciosa y genuina, me parece valiente.
A partir de estos debates internos entre la moralidad, la empatía, el autoestima y la inevitabilidad de sentir culpa o rabia a pesar de saber que todos los dolores son diferentes y tienen su propio y macizo peso en la psiquis de las personas, se crean los momentos más brillantes y conmovedores de la película.
En sus demás aspectos, “A Real Pain” es sencilla, humana y natural. La dirección de Eisenberg no es muy imaginativa desde lo cinematográfico, pero es coherente con la pureza y sobriedad de la cinta. El humor también es implementado con mesura y creatividad, lo que crea escenas bastante ingeniosas y memorables. Si bien no es una película desternillante, “A Real Pain” te hace reír como te hace reír un amigo o un familiar gracioso, sacándote risitas cuando suelta una broma chispeante. Es la esencia de la película, que va directamente de la mano con la esencia de Benji, un hombre perturbado, deprimido y aparentemente bipolar, pero muy carismático, divertido y ocurrente. Es la humanidad del personaje, y es cómo se expone el corazón de muchas personas cuando se enfrentan a la vida real. Es humano y auténtico.
Me interesa el futuro de Eisenberg como guionista, ya que “A Real Pain” es ingeniosa y muy interesante de desmenuzar. Una cinta liviana, corta y sencilla, pero mucho más compleja, divertida y triste de lo que parece. ¡Recomendada!




