Reseña de Emilia Pérez (2024) - Fontecine

Ufff. Fuera de los memes sobre el dudoso español de las protagonistas, esta película es bastante interesante en su propuesta, estructura cinematográfica y puesta en escena, pero es aún más errática, vacía y desprolija en su ejecución X’D. “Emilia Pérez” es memorable, pero para nada convincente.
La película tiene razones para destacar sobre otras cintas, principalmente por su dirección de arte, escenas musicales (las coreografías son bastante buenas), temas que intenta desarrollar y atípica estructura narrativa. Los problemas llegan cuando ves más allá de la estética de la película, y no es tan difícil darse cuenta de que no tiene nada novedoso para decir, ¡lo que es terriblemente decepcionante, porque la premisa es original y compleja como para haber hecho cosas más interesantes con ella!
La película tiene dos focos narrativos principales: el primero se centra en mostrar la violencia, crueldad, delincuencia y perversión, tanto física como moral, existente en México, y el segundo enfatiza las complejidades de la dualidad identitaria y de género del personaje de Emilia. Bueno, los califico como “principales” porque la cinta vende a estas premisas como partes importantes de su desarrollo, pero “Emilia Pérez” tiene serios problemas para plantear y desarrollar de maneras interesantes sus subtramas.
¿La película hace una crítica directa y humana hacia la violencia y el crimen en México? La hace al principio y en una canción al medio, pero esta reflexión no llega a ninguna parte y después se deja de hacer. ¿Hay un cuestionamiento sobre la representación LGBTIQ+ y lo que un cambio de cuerpo conlleva respecto a las alteraciones de la propia identidad? “Emilia Pérez” hace una pobre representación de las mujeres transexuales, planteando el tópico al inicio pero dejándolo absolutamente sin mencionar durante la segunda mitad de la cinta. ¿A través del personaje de Zoe Saldaña se plantea la insuficiencia de la justicia y cómo una abogada debe “vender” su moralidad al mejor postor para hacerse un nombre por su propia cuenta? Esto se muestra al principio, pero, nuevamente, es una subtrama que desaparece en la segunda mitad. ¡Y hay más casos! “Emilia Pérez” toma las decisiones menos interesantes para desarrollar sus temas, a través de la omisión o la resolución básica, sin cuestionarnos sobre la moralidad (que no se caracteriza por ser fácilmente definible) de los acontecimientos que estamos viendo. Las cosas ocurren casi sin consecuencia y los personajes no cambian de gran manera en su moralidad o pensamientos, ¡e, insisto, pasan cosas como para que cambien, aunque sea mínimamente! No es una narrativa que se centre en la insensibilidad o la indiferencia del mundo ante la crueldad, sólo es una historia que tiene graves problemas para enfocar qué es importante y qué no. Por esto, al espectador le son indiferentes estos personajes durante casi toda la película, afectando negativamente la inmersión que uno pueda tener con ella. Ya lo he dicho antes: el que mucho abarca, poco aprieta…
Dejando de lado los problemas narrativos, “Emilia Pérez” tiene otra contrariedad existente desde el propio guion de la película: la representación de México y los hispanohablantes. No creo que Zoe Saldaña y Selena Gómez tengan toda la culpa por cómo hablan y cantan en español, pero, como latinoamericano, es inevitable sentirse descolocado por la representación, tanto escenográfica como en el idioma y palabras usadas, tan errática que hicieron xd. 1- México y su delincuencia son unas caricaturas, cuya estética está casi siempre con filtro naranjo o negro jskks, hay cero esfuerzo en representar al país de una manera menos artificial y monótona. 2- Las protagonistas de la película no son mexicanas, cuando no costaba nada contratar actrices del país, al menos para que el español de Saldaña y Gomez no saque de onda al espectador al ver el filme (y eso que Saldaña actúa bastante bien, dentro de lo que el guion y su español le permiten). 3- El guion es… raro. Parece como si hubieran hecho todo lo posible para que se note que tradujeron al español un guion escrito en otro idioma (y lo más probable es que efectivamente fue así). Las palabras, oraciones y conjugaciones se sienten extrañas, como si de verdad no las hubiera escrito un hispanohablante. En las canciones pasa lo mismo (de hecho, las que funcionan mejor son las que están en inglés X’D). Entiendo el éxito de esta película en Francia y Estados Unidos, y que ellos sí se puedan sentir inmersos en este México negro, rebosante de pasión y moralidades torcidas, porque ese público no habla español xd. Para alguien que habla el idioma, hay muchos elementos que, mientras ves la cinta, te recuerdan que esta es una película cuyo guionista escogió a México como un ESCENARIO en vez de una parte arraigada temáticamente a su trama, a la transexualidad como un RECURSO NARRATIVO en vez de un tópico a desarrollar por sí mismo y a la delincuencia del país como un RECURSO DRAMÁTICO para impactar fácilmente, que rememora a una telenovela mal hecha xd.
“Emilia Pérez” entretiene como divierte una teleserie, sólo que con canciones decentes (a pesar del español cuestionable), buenas coreografías y actuaciones perjudicadas por un errático guion. Quizás Jacques Audiard efectivamente quiso desarrollar la situación delictual de México, la moralidad turbia de la justicia latinoamericana y las complejidades de la identidad de las personas transexuales, pero, así como está la película, su cinta sólo mostró displicencia cultural, vaguedad narrativa y una estética bien lograda que camufla una dirección y un guion mediocres. “Emilia Pérez” hace cosas bien, pero sus errores vienen desde su raíz creativa. Sembró muchas semillas y no regó ninguna. Y además no investigó nada sobre las plantas que intentó sembrar jskksks. Así y todo, ¡vamos a la temporada de premios! Supongo que hay cosas peores jsksksksk, pero ufff…




